De la cuarentena también hay cosas buenas

El coronavirus COVID 19 ha generado cambios radicales en la sociedad así como en la forma de trabajo, aunque a muchas personas les moleste el término de “la nueva normalidad”, lo cierto es que ya nada es igual ayer.


La forma de hacer negocios ha cambiado radicalmente, y nos damos cuenta que aún en cuarentena hay quienes van a comprar lo que vendes. No dejo de sorprenderme al ver el ingenio de varios negocios, que se adaptan y cambian la forma de vender sus productos y servicios. No cabe dudas que en tiempos de crisis nos volvemos creativos.


Pero no solo ha sido la empresa privada la que se ha visto obligada a reinventarse, el Estado se ha visto forzado también a ajustarse a la modernidad.


Y es así que muchos servicios a los que antes se tenía que ir personalmente ya pueden ser realizados vía digital. El uso de la firma electrónica se ve como obligatoria para nosotros los abogados, ya que no se podrán registrar escrituras o realizar algunas operaciones si no se posee. Lo que aunque usted no crea no es nuevo. La posibilidad de uso de la firma electrónica viene desde la ley 51 de 22 de julio de 2008.

El COVID 19 no ha sido tan malo, nos ha obligado a crecer y a adaptarnos. El estado ha creado en tiempo récord leyes que permiten la agilizacion de trámites, formas de pagos y prestación de servicio, a través de la web. Esto prueba también que querer es poder.




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